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"Conquistando mi cabeza"

Ella se había quedado atrapada, ahí entre los ojos, a mis dos años de edad. Yo me quedé seca de un susto que me impactó tanto que me dejó paralizada y sin poder reir ni llorar durante mucho tiempo. Ahí se creó como un tapón que lo congeló todo y que cicatrizó y lo convirtió todo en material oscuro, casi irrompible. Ella quería salir por cualquier resquicio; lo intentó por las orejas, por el cuello, hasta por la vena del dedo índice a la que quemaron un día por desobedecer. De tanto estar ahí, encerrada, entre los ojos, dentro de mi cabeza, comenzo a gritar hace muchos años. Algunos de esos gritos siguen haciendo ruidos dolorosos, casi siempre por el lado izquierdo; aunque comenzó sus quejido